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martes, 30 de septiembre de 2014

Calaceite (Teruel)

Calaceite es un pueblo de Aragón (España), provincia de Teruel, de la comarca del Matarraña 


El pueblo de Calaceite se encuentra situado en la carena de una loma que forma la divisoria de aguas entre el río de Algars y el Matarraña, en el cual sobresalen los cerros de San Antonio, de San Cristóbal y del Castillo. El núcleo más antiguo se formó alrededor del antiguo castillo, del cual no quedan restos visibles, donde se edificó también la primitiva iglesia de San Pedro, parece ser que en el mismo lugar donde se encontraba la antigua mezquita.


El municipio tiene el origen en la época de la dominación islámica de la península. Se cree que el topónimo de Calaceite proviene de Qal' a Zeid, (castillo de Zeid) y se formó en el entorno de una fortaleza que da nombre a la parte alta del pueblo.

Su conjunto urbano es de una gran belleza, enfatizada en su claza Mayor, con su magnífica casa consistorial y sus soportales. Tambien sus magníficos edificios barrocos (como los de la calle Mayor, calle Maella o calle Roquetas). Otro punto de interés es la Font de la Vila (origen medieval). El interés de su patrimonio monumental hizo posible que Calaceite, en 1974, fuese declarada Bien de Interés Cultural.

En cuanto a su arquitectura religiosa es destacable la ermita de San Cristóbal. Tambien tienen gran interés sus capillas portales (la de San Antonio y la del Pilar) y su espléndida iglesia parroquial.

 

Prehistoria

El término municipal de Calaceite es especialmente rico en yacimientos arqueológicos.  entre otras las pinturas rupestres de Roca de los Moros, en el barranco del Calapatá de Cretas. las pinturas de Vallrovira o el sepulcro colectivo del neolítico en Cañaret de Pallisetes en 1919.

Edad del bronce y periodo íbero

De la época de la Edad del bronce se ha encontrado diverso instrumental especializado, a veces decorado con motivos simbólicos. Pero los restos más abundantes son del período ibérico. El yacimiento más importante es el poblado ibérico de San Antonio, a 1 km al sur de la villa, excavado  entre los años 1903 y 1919,  localizandose los poblados que se denominaron Les OmbriesEls Castellans y la Torre Cremada. Buena parte de los materiales que se han encontrado están en el Museo Arqueológico de Barcelona. El poblado estuvo habitado desde el siglo V a. C. hasta el siglo III a. C. En la necrópolis del llano de Les Ferreres se encontró en 1903 un famoso timiaterio ibérico de bronce de gran valor, conservado en el Museo Arqueológico de Madrid.




Época islámica

Por lo que hace referencia a los restos de época de dominación islámica, solo se han encontrado escasos restos en las partidas del Molino Nuevo y del Molino Viejo, en los azudes que dan la entrada de agua de las acequias que riegan las huertas.

Edad Media

En 1132 Alfonso I de Aragón conquisto Calaceite a los árabes, los cuales volvieron a recuperarla hasta que la volvió a conquistar Ramón Berenguer IV en el 1149 con la ayuda de Bernat de Cambrils, que rápidamente actuó como primer señor del lugar. Aunque parece ser que la conquista definitiva la realizó Alfonso II el casto entre 1168 y 1169. Heredaron los derechos señoriales de Bernat de Cambrils su hijo y su yerno Rollan de Cambrils y Dalmau Cañelles. El 1209 los señores de Cambrils retornaron sus derechos señoriales sobre Calaceite al rey Pedro II el católico, el cual los otorgó al obispo de Tortosa (Corona de Aragón).
En el 1271 la orden de Calatrava adquirió el dominio sobre Calaceite. La orden, con la finalidad de atraer nuevos pobladores a la villa, otorgó una interesante carta de población en la que se concedían una serie de derechos y privilegios y se constituía la base del futuro gobierno municipal.

Edad Moderna


En el año 1442 Calaceite pasó a manos del capítulo y obispo de Tortosa hasta el 1823.
A mediados del siglo XVII, época de guerras, enfermedades y calamidades como la peste del 1625, sequía y mortalidad de entre 1646 y 1649..., la villa al inicio de la Sublevación de Cataluña (1640), fue hostil, como Tortosa, a las tropas francocatalanas, las cuales saquearon e incendiaron la villa, incluso robaron el reloj de la torre del antiguo templo, produciéndose una reducción de la población. A pesar de esta época de guerra y calamidades, a partir del fin de siglo se inició una reanimación y una época de transformaciones. El comercio del aceite era próspero y los arrieros llevaron los productos hasta lugares lejanos. Las ferias de Santa Lucía adquirieron gran importancia y acudía gente de toda la comarca y también de las vecinas. Fue también una época de importantes construcciones, como la actual iglesia y las capillas de la Madre de Dios del Pilar y de San Antonio.
Esta época de prosperidad se cortó a principios del siglo XVIII con la guerra de Sucesión. Calaceite se decantó por el bando del archiduque Carlos y las fuerzas de Felipe V prendieron a sangre y fuego la villa, muriendo muchos de sus defensores y arruinando de nuevo la población.

Edad contemporánea


El siglo XVIII fue económicamente positivo y, en el inicio del siglo XIX, la Guerra de la Independencia Española no tuvo una incidencia importante en Calaceite, exceptuando las fuertes contribuciones que tuvieron que pagar a los franceses y a las tropas del país. En el 1823 Calaceite se liberó del dominio del capítulo de Tortosa y se convirtió en cabeza de un partido judicial, capitalidad que perdió pronto en favor de Valderrobres.
Calaceite vivió con especial intensidad las Guerras carlistas, igual que toda la comarca, ya que se produjeron hechos de armas destacados.
La guerra civil de 1936 al 1939 también fue vivida con intensidad por la población, ya que fue la primera población en que las milicias del Frente Popular venidas desde Barcelona encontraron resistencia armada organizada en su avance. La entrada de las tropas republicanas en el pueblo, después de un intenso tiroteo, el 25 de julio del mismo 1936 provocó varias decenas de muertos, la mayoría fusilados así como el incendio de los edificios religiosos y del ayuntamiento. Seguidamente el sindicato libertario de la CNT instauró un régimen de colectivizaciones y presecuciones por notivos religiosos o idealógicas que perduró hasta la entrada de las tropas franquistas en la primavera del 1938. Este último hecho significó la muerte de algunos republicanos y el exilio de muchas familias, principalmente hacia Francia.
La precaria economía de la posguerra y varias heladas que arruinaron la cosecha de aceitunas, principal fuente de ingresos de los habitantes de Calaceite, precipitaron la emigración de mucha gente hacia las ciudades industriales, Barcelona y su área metropolitana en la mayoría de los casos, en busca de trabajo. Este hecho provocó el inicio de una descenso importante de la población de Calaceite, la cual aún continua por falta de ofertas de trabajo para la juventud, que se va a estudiar fuera de la comarca y ya no encuentra posibilidades de volver.

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