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sábado, 21 de julio de 2012

48 horas en Córdoba

Córdoba es mucho más que la Mezquita y la Judería, que los lienzos de Julio Romero de Torres y las esculturas romanas del Museo Arqueológico, que los patios inundados de flores y las tabernas donde corren ríos dorados de Montilla-Moriles, que las mañanas fragantes en los jardines del Alcázar y las noches al fresco en la plaza de la Corredera. Pero solo con esas cosas Córdoba lleva siglos enamorando al mundo entero.



Córdoba es un prodigio cultural. Ciudad con un impresionante legado monumental, fue cuna de innumerables filósofos, médicos, místicos y poetas. Perderse por sus rincones es entrar en el túnel del tiempo y atravesar el puente entre Oriente y Occidente. La ciudad, más allá de sus famosos atractivos turísticos, invita a, simplemente, pasear entre sus calles y ver el espectáculo de sus casas encaladas, llenas de flores, macetas y vegetación por doquier; un auténtico espectáculo de una ciudad jardín.

Primera mañana

10.00 h - Córdoba romana


Si estamos de vacaciones y relax, en Córdoba no es necesario madrugar en exceso. Desayunamos tranquilamente y empezamos visitando la ciudad romana. Y es que, aunque muchos tenemos en la cabeza la imagen de la Córdoba árabe, los orígenes de la ciudad son romanos y se remontan al siglo II a. C., cuando el general Claudio Marcelo se asentó a orillas del Guadalquivir para fundar Cordoba. Aunque las huellas de la cultura romana en la ciudad son menores que las de culturas posteriores, hay algunas joyas que no debemos dejar de visitar.

Destacaremos el templo romano –situado junto al ayuntamiento–, que nos asombrará por sus grandes dimensiones. También cabe destacar el puente, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad que, aunque fue remodelado hace pocos años, sigue teniendo un encanto irresistible gracias a sus dieciséis arcos (cuatro apuntados y doce de medio punto). Verlo de día o de noche es una auténtica maravilla y representa una de las postales más típicas de la ciudad.

12.00 h - Los pequeños jardines colgantes de Córdoba

Seguimos descubriendo la ciudad y nos dirigimos a la Calleja de las Flores, una minúscula callejuela situada a diez minutos a pie en dirección al centro, junto a la catedral. Esta calle es una maravilla para los sentidos. Impresiona lo cuidado que están los balcones enrejados llenos de flores y plantas colgantes. Además, esta pequeña calle va a morir en una plaza desde la cual hay una de las vistas más hermosas de la ciudad. A tres minutos de allí, en dirección a la Avenida del Conde de Vallellano, encontramos la Puerta de Almodóvar, a la que accederemos por la calle Cairuán.

Durante la época musulmana, la puerta era conocida como la Bab al-Yawz y, aunque fue restaurada en 1802, se han conservado casi íntegramente las almenas y el adarve. Frente a ella, veremos una escultura dedicada a Séneca, el filósofo y dramaturgo cordobés más universal. Es un rincón precioso e imprescindible.

Primera tarde

14.00 h - Delicatessen a la cordobesa

Justo al lado de la Puerta de Almodóvar, en la calle Doctor Fleming, encontraremos el Mesón Juan Peña, un lugar pequeño pero exquisito, ideal para darnos un respiro y disfrutar de unas tapas riquísimas (el pescadito frito y las puntillitas son de lujo), acompañadas de un buen vino.

Si preferimos un lugar más espacioso y con una carta más elaborada, podemos acercarnos al restaurante Bodegas Campos (recomendado por Repsol) (calle de Los Lineros, 32, a cinco minutos de la Judería, tocando el Paseo de la Ribera). Se trata de una antigua bodega muy bien ambientada, con una excelente cocina de raíz cordobesa. El ajoblanco con langostinos o el rabo de toro deshuesado con cremoso de patata son una auténtica delicia.

16.00 h - La Mezquita, símbolo de la ciudad

Las próximas dos horas las dedicaremos a conocer la indiscutible joya de la ciudad, la Mezquita, considerada el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. Su construcción se inició en el año 780, donde se encontraba la iglesia visigoda de San Vicente, y se amplió en varias ocasiones hasta que, en el año 987, adquirió sus actuales dimensiones.

La reforma más desastrosa de toda su historia se llevó a cabo en el siglo XVI, bajo el reinado de Carlos V, cuando se eliminó (no sin polémica) parte de los trabajos de ampliación de Abderramán II y Almanzor para construir la catedral cristiana.

En su historia, se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de los estilos gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana. Podemos pasarnos horas recorriéndola y tan pronto nos parecerá estar en una enorme mezquita, como en el interior de una luminosa catedral.

Consta de dos zonas diferenciadas: el patio porticado, donde bajo la torre renacentista se levanta el alminar, y la sala de oración o haram. El espacio interior se dispone sobre un concierto de columnas y arcadas bicolores cuyo efecto cromático nos dejará boquiabiertos. Decir que visitarla resulta imprescindible es poco.


18.00 h - La Casa de la Concha en la Judería

Saliendo de la mezquita, cogemos la calle Torrijos en dirección norte y en cinco minutos nos plantamos en la Judería, donde nos quedaremos a dar un paseo. Sus calles estrechas y sus casas encaladas son una de las estampas más populares de la ciudad. Visto que sus dimensiones son más bien reducidas, lo mejor será dejarse llevar y descubrir sus rincones, como la Plaza de la Concha (donde se encuentra la preciosa Casa de la Concha, con su magnífica escalera semicircular) o el callejón del Pañuelo –junto a la plaza–, catalogada como la calle más estrecha de España.

También podemos acercarnos a la sinagoga –una de las mejores conservadas de todo el país–, de la que destacamos la gran belleza del muro que soporta la tribuna de las mujeres, abierto con tres arcos ornamentados con yeserías.

20.30 h - Se enciende la noche


El día va tocando a su fin, pero queda cenar y tomar el pulso a la noche cordobesa. Así que nos desplazamos hasta la calle Cardenal Herrero, 28 (en una esquina de la Judería, junto a la calle Torrijos, a escasos doscientos metros de la sinagoga) y probamos suerte en el Caballo Rojo, un restaurante donde José García Marín, alias Pepe el del Caballo Rojo, nos encandilará con los riñones de cordero al vino viejo, las berenjenas califales o el rape mozárabe.

Aquí encontraremos confort, hospitalidad y profesionalidad, todo en uno. Y para tomarnos algo, deberemos ir hasta la Plaza de la Corredera, en pleno centro de la ciudad, donde suelen reunirse los cordobeses más noctámbulos. Allí podremos ir de terraza en terraza, en busca del bar que más nos llame la atención. Podemos probar en el Mari Luz, o en el Patri, donde el buen ambiente está garantizado.

Segunda Mañana

9.30 h - Entre Medina Azahara y el Alcázar de los Reyes

Segundo día en Córdoba y más cosas por ver. Ya hemos comprobado que la ciudad es pequeña y accesible para conocerla en 48 horas. Pero también que es rica en historias y en lugares que visitar. Por eso, para empezar, podemos elegir un plan doble: o seguimos conociendo la ciudad o nos desplazamos a unos 8 km de la misma y descubrimos Medina Azahara (la ciudad medieval de Abderramán III).


Si nos decantamos por salir de la ciudad, se puede llegar por la carretera A-431 (carretera de Palma del Río), saliendo a la derecha por la carretera CV-119, y luego a la izquierda por un desvío ya señalizado. Madinat al-Zahra' es la fastuosa y misteriosa ciudad que Abderramán III mandó construir a los pies de Sierra Morena. Hasta su nombre encierra, incluso, historias legendarias.

Desde siempre, la tradición popular afirma que, autoproclamado Abderramán III califa en el 929 d. C., y tras ocho años de reinado, decidió edificar una ciudad palatina en honor a su favorita, Azahara. Sin embargo, recientes estudios aportan fuertes evidencias de la causa que impulsó al califa a fundar Medina Azahara. Ahora se acepta como el origen más probable de la nueva medina la proyección de una renovada imagen del recién creado Califato Independiente de Occidente, el más fuerte y poderoso en Europa.

Si preferimos seguir descubriendo la ciudad, esta no nos defraudará. En este caso, empezaríamos con el Alcázar de los Reyes Cristianos. Este edificio gótico de carácter militar sirvió de residencia a los Reyes Católicos durante ocho años y aquí fue donde recibieron al mismísimo Cristóbal Colón cuando regresó de las Américas. El conjunto es de apariencia sobria, pero los patios y los jardines que esconde en su interior son de una delicadeza sorprendente. Pasear por ellos rodeado de estanques, peces de colores y nenúfares será la mejor manera de empezar el día.

Tampoco podemos perdernos las torres del Homenaje y de la Inquisición ni el Salón de los Mosaicos. Allí podremos contemplar mosaicos romanos descubiertos en la Plaza de la Corredera y sarcófagos de los siglos II y III. Es un pequeño paraíso dentro de la ciudad, así que no debemos tener prisa por irnos.

12.00 h - La hora del patio… cordobés

Uno de los atractivos de Córdoba son sus típicos patios. Así que deberemos hacer una pequeña ruta (siempre por la zona del centro histórico de la ciudad) para visitar los más espectaculares. Abundan en el barrio del Alcázar Viejo, entre el Alcázar que acabamos de abandonar y la parroquia de San Basilio, aunque también los hay por el barrio de Santa Marina, alrededor de San Lorenzo y la Magdalena, y en la Judería. No os perdáis los del Palacio de Viana, que, de tan evocadores, dan ganas de retirarse en uno de ellos y pasar la vida leyendo o meditando: pura belleza.

Segunda Tarde

14.00 h - Apurando las últimas tapas cordobesas

Cerca del Palacio de Viana hay un par de sitios, no muy conocidos, pero que son perfectos para hacer un alto en el camino y comer. En la vecina calle Ocaña, encontramos la Taberna Rincón de las Beatillas , ideal para despedirnos de la ciudad con unas buenas tapas. Si vamos con la familia, quizá será mejor ir a la también vecina calle Enrique Redel y sentarnos a comer una pizza en la Pizzería El Patrón. ¡Ojo! No son pizzas cualesquiera. Todos los ingredientes vienen directamente de sus lugares de origen y existe la opción de que os las hagan a la leña. Ambas son buenas opciones.

16.00 h - De plazas y museos

Y para despedirnos de esta ciudad encantadora, proponemos visitar un par de plazas encantadoras de la ciudad y un museo. La Plaza del Potro, situada en el barrio de la Ajerquía, debe su nombre a la fuente renacentista que la preside, cuyo principal elemento decorativo es la figura de un potro. Tradicionalmente, fue lugar de compra-venta de ganado, tal y como demuestra la famosa Posada del Potro, que encontraremos en la misma plaza y en cuyas habitaciones se hospedó repetidas veces Miguel de Cervantes.

La plaza también acoge el Museo Julio Romero de Torres (como dice la canción: “…pintó a la mujer morena…”). Resulta interesante visitarlo para disfrutar de sus principales obras, como La chiquita piconera, Naranjas y limones, Cante hondo o Poema a Córdoba.

Antes de irnos, visitaremos la sobrecogedora Plaza de Capuchinos, cuyas austeras paredes inmaculadas acompañan a las portadas de piedra del Convento Santo Ángel. En el centro de la plazoleta se levanta una de las imágenes más singulares de la ciudad: el Cristo de los Faroles, a quien podríamos pedir que nos vuelva a ver por Córdoba muy pronto.

Seas como seas, tenemos un plan para ti

Para los sofisticados

El hotel Hospes Palacio del Bailio (Ramírez de las Casas Deza, 10-12, tel.: 902 254 255), situado en pleno centro, es el mejor cinco estrellas de Córdoba. Diseño, historia, espacio y luz conviven en harmonía para impresionar incluso a los habituados a hoteles exclusivos.

Para disfrutar del relax

El paraíso del relax en Córdoba se llama Hammam y se encuentra en pleno centro (Corregidor Luis de la Cerda, 51, tel.: 957 484 746). Un baño en cada sala y un masaje relajante con aceites esenciales serán la mejor terapia para mentes y cuerpos estresados. El lugar y el servicio son espectaculares.

Para los más aventureros

Para los más aventureros, recomendamos un vuelo en globo aerostático con Cirros Sur Andalucía (tel.: 957 538 280). Los más atrevidos descubrirán una forma diferente de pasear y experimentarán la sensación única de flotar en el aire, una actividad muy recomendable.

Para amigos

En el Eco Parque Aventura Noerescapaz, a solo veinte minutos de la ciudad (kilómetro 12 de la carretera de Villaviciosa, en Las Solanas del Pilar, tel.: 619 603 306/620 180 656), nos retan a divertirnos rodeados de naturaleza. Podremos elegir entre paseos a caballo, rutas en quads, mountain bike, senderismo, pesca en el río, tiro con arco, escalada, o probar con las tirolinas, los puentes basculantes o las pasarelas colgantes. Aquí la diversión está asegurada.

Para familias

En la Avenida Menéndez Pidal (junto a la universidad) encontramos La Ciudad de los niñ@s; la mayor área de juegos infantiles de la ciudad y el único recinto de España que los aúna en una zona verde de cuatro hectáreas. Es ideal para ir en familia y pasar una mañana de lo más entretenida.


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